miércoles, 27 de agosto de 2014

Andy Warhol Sopa Campbell


Autor: Andy Warhol Tipo de obra: Polímero sobre tela Estilo: Pop - Art Cronología: 1969 Localización geográfica: Colección Particular EE. UU. Descripción y análisis de la obra: A finales de los años cincuenta y durante la década siguiente, fueron varios los aristas que insertaron en sus cuadros objetos de consumo cotidiano, corrientes y vulgares, algunos de mal gusto (kitsch). Crearon una nueva iconologia, amplísima y heterogénea, que abarca desde una gallina disecada hasta el mito de Marilyn Monroe. Pasando por las botellas de Coca-Cola- una cama, los cómics o anuncios publicitarios. Esta nueva figuración rompía con el modo de hacer del informalismo, movimiento dominante en Norteamérica y Europa en los años cincuenta. Su éxito erigió a los Estados Unidos como líder en el campo de las artes visuales. Su recuperación de objetos triviales, intranscendentes y antitéticos la vinculó al dadaísmo de Duchamp («ready-made»), pintor considerado como antiartista. La lata de sopa Campbell es una de las imágenes más reconocidas por cualquier americano, algo tan vulgar, como pueden ser en nuestra sociedad, los Chupa- Chups, los envases de Cola-Cao o las latas de anchoas. El envase es presentado frontalmente para que sea bien visible el logotipo de su empresa. La obra sugiere una uniformidad mecánica que se repite en los miles de casas que tienen un objeto similar, una representación banal y cotidiana del espíritu de nuestro tiempo. La apariencia similar al dibujo de reproducciones publicitarias, incluso de apariencias fotográficas no molestan al pintor, que pretende provocar e incluso ridiculizar la sociedad de consumo americana. Los representantes puros del Pop- Art –descubiertos por Leo Castelli- restan fuerza al nihilismo dadaísta y afirman el arte de la vulgaridad. «para borrar la frontera entre el arte y la vida». Artdy Warhol, hombre polifacético, fue en sus inicios publicista, ilustrador y decorador, experimentando también con la corriente informal. Pintor y realizador de films underground, es sobre todo conocido por sus series de serigrafias, repetición a través de cambios de color del bote de la sopa Campbell, del estropajo Brillo, del rostro de Marilyn Nionroe, de Elvis Presley o de J.F. Kennedy. Hace un trabajo gráfico y, como Roy Lichtenstein, es también un técnico de la información: «Cuando vemos varias veces seguidas una fotografia macabra, acaba por no producimos ningún efecto». Así, en su obra el eje vertebrador es la obsolescencia, lo efímero, como la imagen-noticia se diluye en la psicologia de los mass-media. Warhol rechaza el modo de vida noaeamericano, esteriotipado y angustiado, estimulado a partir de eslógans visuales. En la sociedad de consumo, las cosas-objeto se han convenido en protagonistas, mientras que las personas sufren una progresiva deshumanización. Aspectos técnicos y estilísticos: Los artistas del Pop- Art plasman en sus cuadros estos objetos devoradores de la individualiclad. Evidencian el problema de la incomunicación en la socieclad tecnológica desarrollada y la falta de conciencia en el entramado social. En sus composiciones domina la reiteración compulsiva de la imagen. En algunas escenas de gran violencia, denuncian el malestar de la sociedad actual. Al plasmar mitos sociales, desmitifican tanto la civilización postindustrial, pragmática y opulenta, como la tradicional obra de arte, cuyo contenido ahora es fácil y trivial. El arte también se consume. No se trata de un arte original ni revolucionario. Los cuadros resultan frios, distantes y muestran la no creatividad de la masa, aglomerada en las ciudades. Es un arte asimilado por la sociedad y por quien la domina. Biografía: Andy Warhol (1928-1987) al igual que Lichtenstein se inició en el mundo de la publicidad y del cómic. Pronto, sin embargo, descubrió las inmensas posibilidades plásticas de las imágenes comerciales, que empieza a reproducir con toda precisión: envases de las sopas Campbell o Brillo, botellas de Coca-Cola, billetes de dólar, coches, retratos de personajes famosos, estrellas cinematográficas (Marilyn Monroe, Liz Taylor), cantantes (Elvis Presley) y personajes anónimos envueltos en refriegas callejeras, disturbios policiales y en asuntos de violencia y muerte. Una sensación de irrealidad y de artificialidad, reflejo del modo de vida americano, mecanizado y deshumanizado, invade estas obras, realizadas a partir de 1962 por el procedimiento fotomecánico de la serigrafía (Silk screen) y basadas en el concepto de la repetición. Pero la serigrafía en manos de Warhol se transforma en un medio flexible; sobre ella aplica con el pincel toques de color. «Si quieres saber algo de Andy Warhol —dijo en una ocasión el pintor—, solo mira la superficie de mis pinturas, mis películas y a mí: yo estoy allí. No hay nada escondido. Warhol se considera a sí mismo como una máquina, y más que hablar de pinturas prefiere hablar de «productos industriales»: «Pienso —declaró en otra ocasión— que cualquiera podría hacer mis pinturas por mí (...). La razón por la que pinto de esta manera es porque quiero ser una máquina». De ahí que el trabajo en equipo sea fundamental en el caso de Warhol. En la Factory (la fábrica), que es el nombre que da Warhol a su estudio, se llevan a cabo distintas series que Warhol únicamente supervisa y firma, sin más control que la introducción de efectos accidentales en el proceso de trabajo, o la inclusión de pinceladas de innegable autoría. La aportación de Warhol al pop no se centra exclusivamente en su vertiente pictórica. Trasladó su obsesión por la imagen comercial y popular al medio cinematográfico y al televisivo, con la creación de escenas y situaciones aparentemente anodinas —la escena del sueño de un individuo durante cinco horas es harto elocuente al respecto—, que en último término dan testimonio de la vena narcisista y autocomplaciente del artista.